Y el abuelo volvió de las Américas a su lugar, al estuario del río, después de ver mundo, dedicarse a las bellas maderas de Trópico y construir barcos: los últimos barcos de vapor que se construirían en los años cuarenta. En esa época en el antiguo varadero del Río Covés, nuestro abuelo botaba el último vapor que saldría de allí, el “Dos Amigos”. Años más tarde, sobre los mismos pilares, sus hijos, levantarían una casa que durante cincuenta años fue estanco, cantina, y almacén de sal.

Hemos recuperado la vieja casa, buscando la postal feliz de la que fue nuestra infancia en el viejo Esteiro del Covés, y os invitamos a compartir una mesa, con un poco de historia de nuestra tierra y los sabores de antaño, con el uso de productos tradicionales gallegos, con el mar como faro y guía y una selección de reconocidos vinos de la tierra.

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